De acuerdo con
Mergel (1998), el cognitivismo hace referencia a los procesos metales que tienen
lugar durante la construcción de conocimiento y que subyacen a los cambios de
conducta. Estos cambios son observados para utilizarse como indicadores de lo
que pasa en la mente del que aprende. Gracias
a este énfasis en el aprendizaje como proceso, el cognitivismo adquiere, en el
campo educativo, una profundidad importante y muy interesante que podremos
entender mejor al responder las siguientes preguntas:
1. ¿Cuál es el
contexto histórico?
Algunos investigadores
comenzaron a observar conductas que no podían ser explicadas bajo la teoría
conductista, según la cual la conducta se limitaba a asociaciones entre
estímulos y respuestas observables y medibles cuantitativamente. Esta teoría
limitaba el estudio de la mente y sus procesos internos en el desarrollo de la
conducta, por considerarla una “caja negra” inaccesible y fuera de todo
interés. En contraste, el cognitivismo se enfoca en aquellos procesos mentales
que ocurren en la mente al procesar la información y la forma en que estos
modifican la conducta. Esta teoría asumió el estudio del desarrollo cognitivo a
partir del modelo de mente como ordenador, es decir, que planteó que la mente
opera como un sistema computacional que resuelve problemas y para ello recibe información
exterior (input), la traduce a su propio sistema de lenguaje para poder operar
sobre ella y finalmente ofrece un output en términos de conducta, para afectar
la realidad exterior, (Newell & Simon, 1972).
En
los años 20 y a partir de su estudio sobre el nacimiento de la inteligencia,
Jean Piaget define algunos conceptos clave que, 30 años más tarde, serán la
base de esta teoría en la en la llamada revolución cognitiva. Este autor
propone la existencia de esquemas y estructuras que, al interactuar con el
ambiente y entre sí mismos, se pueden combinar, ampliar o alterar para generar
unos nuevos. Así mismo, establece un modelo de procesamiento de la información,
que se da en tres etapas (registro sensorial que pasa a la memoria a corto
plazo y luego se transfiere a la de largo plazo) y una serie de efectos que
relacionan el aprendizaje y la retención, con la memoria y el procesamiento de
la información, en la creación de conocimiento (Leonard, 2002)
Las teorías del procesamiento de información
propone la metáfora porque la mente es un procesador de información, resolutor
de problemas y se dedicó al estudio del
desarrollo cognitivo
La psicología cognitivista
se centra en áreas como la percepción, el aprendizaje y la memoria hasta la
formación de conceptos. Algunos de los procesos cognitivos que estudia son la
resolución de problemas, el razonamiento, la percepción, la toma de decisiones
y la adquisición lingüística.
2. ¿Qué se aprende?
Se aprenden
estructuras cognitivas nombradas o esquemas, que son básicamente una
construcción metal simbólica de la realidad del mundo exterior. Como lo
menciona Galvis (2012), “Aprender, bajo esta perspectiva, se centra en
incorporar a la estructura de memoria nuevos aprendizajes y ser capaz de
recuperarlos y usarlos cuando se necesita.
Y enseñar, por consiguiente, se centra en procurar que el aprendiz llene
los vacíos existentes en dicha estructura de memoria” (pg.18).
3. ¿Cómo se aprende?
Para explicar cómo
aprende una persona, la mayoría de los textos que abordan el tema utilizan una
analogía entre la forma en que la mente y un computador procesan la
información: “existen unidades de almacenamiento temporal y permanente de
información, así como dispositivos o mecanismos para captura, transformación,
almacenaje, búsqueda, recuperación y producción de nueva información” (Galvis
2012, pg.12).
Leonard (2002)
nos dice que bajo el lente cognitivista, el aprendizaje se da de acuerdo con la
forma en que las personas reciben la información del mundo exterior a través de
sus sentidos y construyen en su mente un modelo de ese mundo, que no es más que
una representación personal del mismo. Se asume que esta representación es fiel
a la realidad y por lo tanto incluye los objetos que se encuentran en ese mundo
con sus propiedades e interrelaciones. Siguiendo este orden de ideas, el
conocimiento individual es una vasta base de datos de información organizada en
un modelo mental lógico, que puede ser almacenado y recuperado a través del
lenguaje.
Es decir, que se
construyen asociaciones relaciones entre el conocimiento existente y la
información novedosa que, posteriormente, pueden ser transformadas, reconocidas,
organizadas y reproducidas de formas nuevas, para después comunicarlas a través
de expresiones como el habla, la escritura, el dibujo, la acción sobre la
realidad, etc. En educación, el cognitivismo se enfoca en la exploración de información
que está organizada de manera lógica y precisa, de forma tal, que el proceso de
enseñanza y aprendizaje se ocupe de que el estudiante pueda comprender dicha
organización y a partir de esta comprensión pueda reconfigurar su estructura
mental inicial, es decir, ampliar y reorganizar su base de conocimiento.
El mismo autor establece
que en la práctica, la instrucción basada en el cognitivismo es similar a la
escalonada, en cuanto a que al estudiante se le ofrece una base de
conocimientos que será la base de su aprendizaje, acompañado de mucho apoyo de
parte del profesor o instructor. Gradualmente, el estudiante va construyendo
conocimiento sobre esta base y lo usa para resolver problemas cada vez más
complejos de forma más independiente. Leonard (2002) cita a Robert Gagne quien establece unas condiciones para el
aprendizaje (pg.28) que complementan muy bien las estrategias para el
procesamiento de la información en la práctica que Galvis (2012) menciona en la
página 21 de su capítulo. Las nueve condiciones de Gagne son:
·
Captar la atención
para facilitar el aprendizaje
·
Establecer los
objetivos de aprendizaje previamente
·
Estimular al
estudiante para que recuerde y explore el conocimiento previo que tiene
·
Proponer situaciones que
faciliten la construcción de nuevos modelos que inicien nueva información
·
Proveer asesoría para
facilitar la codificación semántica que permita la estructuración de nueva
información, que a su vez pueda ser guardada y recordada
·
Promover respuestas
activas en los estudiantes para que recuperen la información
·
Dar retroalimentación
como guía para facilitar el aprendizaje
·
Evaluar el desempeño
para determinar si es apropiada, correcta y en línea con los objetivos de
aprendizaje y sus productos esperados
·
Aumentar o mejorar la
generalización (retención y trasferencia) para transferir el nuevo conocimiento
a la memoria a largo plazo
4. ¿Cómo se evalúa
el aprendizaje?
Leonard nos
ofrece una oportunidad para evaluar el aprendizaje cuando cita las 9
condiciones de Robert Gagne (pg.28), la cual consiste en establecer
oportunidades para que el estudiante recupere y use la información adquirida para
determinar si es correcta y está alineada con los resultados esperados. De otro
lado, Galvis (2012) menciona algunas estrategias que los profesores pueden
utilizar para hacer más eficiente el procesamiento de la información, de las
cuales cuatro pueden ser muy valiosas a la hora de evaluar el aprendizaje, como
son:
·
Explorar lo que los
estudiantes ya saben (verificar el conocimiento adquirido previamente y si es
necesario corregirlo por medio de retroalimentación)
·
Ofrecer oportunidades
para que los estudiantes apliquen lo aprendido (comprobar el entendimiento
alcanzado)
·
Incluir preguntas de
alto nivel para estimular el “procesamiento profundo” de la información (y
evaluar el nivel de procesamiento logrado)
5. ¿Qué motiva el
aprendizaje?
El cognitivismo
según la Gestalt, como explica Galvis (2012), afirma que uno de los elementos
en el proceso de enseñanza y aprendizaje es la ‘motivación intrínseca’, la cual
se activa “cuando está intrínsecamente relacionada con algo de interés o
significancia para la persona, cuando la ayuda a dominar su ambiente” (pg.15).
Bajo la teoría cognitivista, a diferencia de la conductista, el individuo actúa
sobre una base de experiencias propias bajo las que construye sus propias
creencias y percepciones, lo cual puede representar la motivación necesaria
para asumir un proceso de aprendizaje autónomo y continuo.
6. ¿Considera algún
manejo para el error?
El modelo de aprendizaje propuesto por la cognición implica,
como ya hemos mencionado, la motivación intrínseca, el acompañamiento
permanente y la retroalimentación durante la exploración de los conocimientos
previos y el establecimiento de relaciones entre estos y la información
novedosa. Es durante la aplicación del conocimiento aprendido a situaciones
novedosas cuando el estudiante tiene la oportunidad de discutir sobre las
relaciones de información que ha establecido y analizar críticamente, validar y
reconfigurar las comprensiones a las que ha llegado. En este orden de ideas,
podemos afirmar que el reconocimiento del error es parte fundamental del
aprendizaje porque permite que el estudiante reelabore sus comprensiones y
pueda, con la guía del docente, deconstruir y construir nuevas relaciones entre
lo que sabe y lo que está aprendiendo.
7.
¿Cuál es el rol estudiante y del profesor?
Siguiendo las
lecturas, desde la perspectiva cognitiva podría decirse que el rol del profesor
consiste en proporcionar situaciones en las que el estudiante pueda explorar la
información y su organización lógica, para tratar de relacionarla con su mapa o
estructura mental de conocimiento. Esta función del profesor aleja al
estudiante de la figura de receptor pasivo de información y lo sitúa como un
participante activo en el procesamiento de la información, capaz de establecer
sus propias metas, planes y hacer seguimiento a la efectividad de los mismos
para resolver los problemas con los que se encuentra (Bransford, Brown, Rodney
& Cocking, 2001).
8. ¿Qué rol podrían jugar las TIC en esta perspectiva?
De acuerdo con Erik (1998, citado por Galvis, 2012) podemos hablar
de procesos de aprendizaje expositivo, activo e interactivo. Desde la
perspectiva de la psicología cognitiva aplicada a la educación, las TIC pueden
apoyar exitosamente las funciones del docente y del estudiante. Respecto al
primero, la tecnología puede brindar la posibilidad de presentar y crear la
información de manera global y fragmentada, según las necesidades, para
facilitar el análisis detallado de la misma; igualmente sus características
multimediales podrían enriquecer no solo cómo se representa la información,
sino también el tipo de interacción que el estudiante puede tener con la
información. Estos son algunos ejemplos de cómo la tecnología puede aportar a
procesos de aprendizaje principalmente expositivos.
Respecto al estudiante, las TIC pueden apoyar sus funciones
cognitivas al permitirle objetivar su pensamiento a través de aplicaciones que le
permitan representar el tipo de relaciones que está estableciendo entre los
diferentes conceptos que aborda en un corpus de información determinado. Asimismo, la tecnología permite el ahorro
cognitivo, es decir, realiza tareas operativas que liberan espacio en la
atención de las personas para que éstas puedan dedicar sus procesos cognitivos
a tareas más complejas como el análisis, la síntesis y la relación de
información, todas ellas características de un aprendizaje activo.
Si bien la perspectiva cognitiva aplicada a la educación no
prioriza la interacción entre sujetos sino la construcción autónoma de
conocimiento a partir del análisis de la información y su aplicación a
diferentes situaciones de resolución de problemas, es importante anotar que las
TIC también facilitan la creación de comunidades de práctica en las que pueden
participar e interactuar expertos y novatos, de acuerdo con las posibilidades
que sus estructuras mentales les permiten y que apoyan el aprendizaje
interactivo.
Los anteriores son solo algunos ejemplos de aportes de la
tecnología al proceso de enseñanza y aprendizaje. No pretendemos dar a entender
que los ejemplos referenciados para el profesor y el estudiante son exclusivos
para cada uno de ellos, solo se trata de un ejercicio retórico para ilustrar.
Referencias
Bransford, J.,
Brown, A. &
Cocking, R. (2001). How children learn. En: J. Bransford, A.
Brown & R. Cocking
(Eds.), How people learn. National Academy Press. Washington, D.C.
Galvis, A. (2012). Teorías de aprendizaje como
sustento a la creación de AVAs. Metacursos, 2012.
Leonard, D. (2002). Learning Theories,
A to Z. Westport, Conn: Oryx Press.
Mergel, B. (1998). Diseño instruccional y teoría del aprendizaje. Universidad de Saskatchewan, Canadá.
Mergel, B. (1998). Diseño instruccional y teoría del aprendizaje. Universidad de Saskatchewan, Canadá.
Newell, A. &
Simon, H. (1972). Human problema solving. Prentice-Hall.
Torrenteras Herrera, J. (2012). Las teorías de
aprendizaje y la formación de herramientas técnicas. (Spanish). Revista De
La Educación A Distancia, (34), 1-16.
Yilmaz, K.
(2011). The Cognitive Perspective on Learning: Its Theoretical Underpinnings
and Implications for Classroom Practices. Clearing House, 84(5), 204-212.
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