martes, 26 de agosto de 2014

Perspectiva cognitiva del aprendizaje aplicada a la educación

De acuerdo con Mergel (1998), el cognitivismo hace referencia a los procesos metales que tienen lugar durante la construcción de conocimiento y que subyacen a los cambios de conducta. Estos cambios son observados para utilizarse como indicadores de lo que pasa en la mente del que aprende.  Gracias a este énfasis en el aprendizaje como proceso, el cognitivismo adquiere, en el campo educativo, una profundidad importante y muy interesante que podremos entender mejor al responder las siguientes preguntas:
1.      ¿Cuál es el contexto histórico?
Algunos investigadores comenzaron a observar conductas que no podían ser explicadas bajo la teoría conductista, según la cual la conducta se limitaba a asociaciones entre estímulos y respuestas observables y medibles cuantitativamente. Esta teoría limitaba el estudio de la mente y sus procesos internos en el desarrollo de la conducta, por considerarla una “caja negra” inaccesible y fuera de todo interés. En contraste, el cognitivismo se enfoca en aquellos procesos mentales que ocurren en la mente al procesar la información y la forma en que estos modifican la conducta. Esta teoría asumió el estudio del desarrollo cognitivo a partir del modelo de mente como ordenador, es decir, que planteó que la mente opera como un sistema computacional que resuelve problemas y para ello recibe información exterior (input), la traduce a su propio sistema de lenguaje para poder operar sobre ella y finalmente ofrece un output en términos de conducta, para afectar la realidad exterior, (Newell & Simon, 1972).
            En los años 20 y a partir de su estudio sobre el nacimiento de la inteligencia, Jean Piaget define algunos conceptos clave que, 30 años más tarde, serán la base de esta teoría en la en la llamada revolución cognitiva. Este autor propone la existencia de esquemas y estructuras que, al interactuar con el ambiente y entre sí mismos, se pueden combinar, ampliar o alterar para generar unos nuevos. Así mismo, establece un modelo de procesamiento de la información, que se da en tres etapas (registro sensorial que pasa a la memoria a corto plazo y luego se transfiere a la de largo plazo) y una serie de efectos que relacionan el aprendizaje y la retención, con la memoria y el procesamiento de la información, en la creación de conocimiento (Leonard, 2002)
Las teorías del procesamiento de información propone la metáfora porque la mente es un procesador de información, resolutor de problemas y  se dedicó al estudio del desarrollo cognitivo
La psicología cognitivista se centra en áreas como la percepción, el aprendizaje y la memoria hasta la formación de conceptos. Algunos de los procesos cognitivos que estudia son la resolución de problemas, el razonamiento, la percepción, la toma de decisiones y la adquisición lingüística.
2.      ¿Qué se aprende?
Se aprenden estructuras cognitivas nombradas o esquemas, que son básicamente una construcción metal simbólica de la realidad del mundo exterior. Como lo menciona Galvis (2012), “Aprender, bajo esta perspectiva, se centra en incorporar a la estructura de memoria nuevos aprendizajes y ser capaz de recuperarlos y usarlos cuando se necesita.  Y enseñar, por consiguiente, se centra en procurar que el aprendiz llene los vacíos existentes en dicha estructura de memoria” (pg.18).
3.      ¿Cómo se aprende?
Para explicar cómo aprende una persona, la mayoría de los textos que abordan el tema utilizan una analogía entre la forma en que la mente y un computador procesan la información: “existen unidades de almacenamiento temporal y permanente de información, así como dispositivos o mecanismos para captura, transformación, almacenaje, búsqueda, recuperación y producción de nueva información” (Galvis 2012, pg.12).
Leonard (2002) nos dice que bajo el lente cognitivista, el aprendizaje se da de acuerdo con la forma en que las personas reciben la información del mundo exterior a través de sus sentidos y construyen en su mente un modelo de ese mundo, que no es más que una representación personal del mismo. Se asume que esta representación es fiel a la realidad y por lo tanto incluye los objetos que se encuentran en ese mundo con sus propiedades e interrelaciones. Siguiendo este orden de ideas, el conocimiento individual es una vasta base de datos de información organizada en un modelo mental lógico, que puede ser almacenado y recuperado a través del lenguaje.
Es decir, que se construyen asociaciones relaciones entre el conocimiento existente y la información novedosa que, posteriormente, pueden ser transformadas, reconocidas, organizadas y reproducidas de formas nuevas, para después comunicarlas a través de expresiones como el habla, la escritura, el dibujo, la acción sobre la realidad, etc. En educación, el cognitivismo se enfoca en la exploración de información que está organizada de manera lógica y precisa, de forma tal, que el proceso de enseñanza y aprendizaje se ocupe de que el estudiante pueda comprender dicha organización y a partir de esta comprensión pueda reconfigurar su estructura mental inicial, es decir, ampliar y reorganizar su base de conocimiento.
El mismo autor establece que en la práctica, la instrucción basada en el cognitivismo es similar a la escalonada, en cuanto a que al estudiante se le ofrece una base de conocimientos que será la base de su aprendizaje, acompañado de mucho apoyo de parte del profesor o instructor. Gradualmente, el estudiante va construyendo conocimiento sobre esta base y lo usa para resolver problemas cada vez más complejos de forma más independiente. Leonard (2002) cita a Robert Gagne  quien establece unas condiciones para el aprendizaje (pg.28) que complementan muy bien las estrategias para el procesamiento de la información en la práctica que Galvis (2012) menciona en la página 21 de su capítulo. Las nueve condiciones de Gagne son:
·         Captar la atención para facilitar el aprendizaje
·         Establecer los objetivos de aprendizaje previamente
·         Estimular al estudiante para que recuerde y explore el conocimiento previo que tiene
·         Proponer situaciones que faciliten la construcción de nuevos modelos que inicien nueva información
·         Proveer asesoría para facilitar la codificación semántica que permita la estructuración de nueva información, que a su vez pueda ser guardada y recordada
·         Promover respuestas activas en los estudiantes para que recuperen la información
·         Dar retroalimentación como guía para facilitar el aprendizaje
·         Evaluar el desempeño para determinar si es apropiada, correcta y en línea con los objetivos de aprendizaje y sus productos esperados
·         Aumentar o mejorar la generalización (retención y trasferencia) para transferir el nuevo conocimiento a la memoria a largo plazo

4.      ¿Cómo se evalúa el aprendizaje?
Leonard nos ofrece una oportunidad para evaluar el aprendizaje cuando cita las 9 condiciones de Robert Gagne (pg.28), la cual consiste en establecer oportunidades para que el estudiante recupere y use la información adquirida para determinar si es correcta y está alineada con los resultados esperados. De otro lado, Galvis (2012) menciona algunas estrategias que los profesores pueden utilizar para hacer más eficiente el procesamiento de la información, de las cuales cuatro pueden ser muy valiosas a la hora de evaluar el aprendizaje, como son:
·         Explorar lo que los estudiantes ya saben (verificar el conocimiento adquirido previamente y si es necesario corregirlo por medio de retroalimentación)
·         Ofrecer oportunidades para que los estudiantes apliquen lo aprendido (comprobar el entendimiento alcanzado)
·         Incluir preguntas de alto nivel para estimular el “procesamiento profundo” de la información (y evaluar el nivel de procesamiento logrado)

5.      ¿Qué motiva el aprendizaje?
El cognitivismo según la Gestalt, como explica Galvis (2012), afirma que uno de los elementos en el proceso de enseñanza y aprendizaje es la ‘motivación intrínseca’, la cual se activa “cuando está intrínsecamente relacionada con algo de interés o significancia para la persona, cuando la ayuda a dominar su ambiente” (pg.15). Bajo la teoría cognitivista, a diferencia de la conductista, el individuo actúa sobre una base de experiencias propias bajo las que construye sus propias creencias y percepciones, lo cual puede representar la motivación necesaria para asumir un proceso de aprendizaje autónomo y continuo.
6.      ¿Considera algún manejo para el error?
El modelo de aprendizaje propuesto por la cognición implica, como ya hemos mencionado, la motivación intrínseca, el acompañamiento permanente y la retroalimentación durante la exploración de los conocimientos previos y el establecimiento de relaciones entre estos y la información novedosa. Es durante la aplicación del conocimiento aprendido a situaciones novedosas cuando el estudiante tiene la oportunidad de discutir sobre las relaciones de información que ha establecido y analizar críticamente, validar y reconfigurar las comprensiones a las que ha llegado. En este orden de ideas, podemos afirmar que el reconocimiento del error es parte fundamental del aprendizaje porque permite que el estudiante reelabore sus comprensiones y pueda, con la guía del docente, deconstruir y construir nuevas relaciones entre lo que sabe y lo que está aprendiendo.   
7.      ¿Cuál es el rol estudiante y del profesor?
Siguiendo las lecturas, desde la perspectiva cognitiva podría decirse que el rol del profesor consiste en proporcionar situaciones en las que el estudiante pueda explorar la información y su organización lógica, para tratar de relacionarla con su mapa o estructura mental de conocimiento. Esta función del profesor aleja al estudiante de la figura de receptor pasivo de información y lo sitúa como un participante activo en el procesamiento de la información, capaz de establecer sus propias metas, planes y hacer seguimiento a la efectividad de los mismos para resolver los problemas con los que se encuentra (Bransford, Brown, Rodney & Cocking, 2001).
8.      ¿Qué rol podrían jugar las TIC en esta perspectiva?
De acuerdo con Erik (1998, citado por Galvis, 2012) podemos hablar de procesos de aprendizaje expositivo, activo e interactivo. Desde la perspectiva de la psicología cognitiva aplicada a la educación, las TIC pueden apoyar exitosamente las funciones del docente y del estudiante. Respecto al primero, la tecnología puede brindar la posibilidad de presentar y crear la información de manera global y fragmentada, según las necesidades, para facilitar el análisis detallado de la misma; igualmente sus características multimediales podrían enriquecer no solo cómo se representa la información, sino también el tipo de interacción que el estudiante puede tener con la información. Estos son algunos ejemplos de cómo la tecnología puede aportar a procesos de aprendizaje principalmente expositivos.  
Respecto al estudiante, las TIC pueden apoyar sus funciones cognitivas al permitirle objetivar su pensamiento a través de aplicaciones que le permitan representar el tipo de relaciones que está estableciendo entre los diferentes conceptos que aborda en un corpus de información determinado.  Asimismo, la tecnología permite el ahorro cognitivo, es decir, realiza tareas operativas que liberan espacio en la atención de las personas para que éstas puedan dedicar sus procesos cognitivos a tareas más complejas como el análisis, la síntesis y la relación de información, todas ellas características de un aprendizaje activo.
Si bien la perspectiva cognitiva aplicada a la educación no prioriza la interacción entre sujetos sino la construcción autónoma de conocimiento a partir del análisis de la información y su aplicación a diferentes situaciones de resolución de problemas, es importante anotar que las TIC también facilitan la creación de comunidades de práctica en las que pueden participar e interactuar expertos y novatos, de acuerdo con las posibilidades que sus estructuras mentales les permiten y que apoyan el aprendizaje interactivo.
Los anteriores son solo algunos ejemplos de aportes de la tecnología al proceso de enseñanza y aprendizaje. No pretendemos dar a entender que los ejemplos referenciados para el profesor y el estudiante son exclusivos para cada uno de ellos, solo se trata de un ejercicio retórico para ilustrar.  

Referencias
Bransford, J., Brown, A. & Cocking, R. (2001). How children learn. En: J. Bransford, A. Brown & R. Cocking (Eds.), How people learn. National Academy Press. Washington, D.C.
Galvis, A. (2012). Teorías de aprendizaje como sustento a la creación de AVAs. Metacursos, 2012.
Leonard, D. (2002). Learning Theories, A to Z. Westport, Conn: Oryx Press.
Mergel, B. (1998). Diseño instruccional y teoría del aprendizaje. Universidad de Saskatchewan, Canadá.
Newell, A. & Simon, H. (1972). Human problema solving. Prentice-Hall.
Torrenteras Herrera, J. (2012). Las teorías de aprendizaje y la formación de herramientas técnicas. (Spanish). Revista De La Educación A Distancia, (34), 1-16.

Yilmaz, K. (2011). The Cognitive Perspective on Learning: Its Theoretical Underpinnings and Implications for Classroom Practices. Clearing House, 84(5), 204-212.

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